Aquí no se ordena qué pasó primero: se ordena por qué pasó.
En el capítulo 41, nada pasa por casualidad. Cada cosa pasa porque pasó la anterior. Lee la cadena completa en voz alta con tu papá o tu mamá; después el juego te va a pedir que la armes tú.
Fuente: Elena G. de White, Profetas y Reyes, capítulo 41 «El horno de fuego», basado en Daniel 3. El capítulo se puede leer en egwwritings.org.
Puedes leer el capítulo entero aquí: Daniel 3 (Reina-Valera 1960) · BibleGateway. Las palabras citadas arriba son las que aparecen en el capítulo 41 de Profetas y Reyes.
Usa Ctrl/Cmd + P para imprimir esta hoja, recorta las nueve tiras y que el niño arme la cadena sobre la mesa. Al final, la clave para el adulto.
Profetas y Reyes, cap. 41 · Daniel 3 · Club de Aventureros El Elohe Israel, Iglesia Adventista Jordán Ibagué
Pregunte siempre «¿por qué?» entre una tira y la siguiente. La respuesta buena es la que dice el motivo, no la que repite lo que pasó.
Nabucodonosor ya había oído de boca de Daniel que su reino era «la cabeza de oro» y que solo el reino de Dios permanece para siempre. Pero «la prosperidad que acompañaba su reinado le llenaba de orgullo», y sus sabios, aprovechando eso, le sugirieron levantar una imagen como la del sueño. Él fue más lejos: la hizo toda de oro, para decir que Babilonia duraría para siempre.
De ahí sale todo lo demás: la música y el decreto en la llanura de Dura, los tres hebreos que no se postran, los sabios celosos que los acusan, el horno siete veces más caliente, el Cuarto que camina en el fuego y el decreto final del rey humillado.
Que la historia del horno es una cadena de causas, no una lista de escenas. Este juego no pregunta «¿qué pasó primero?» (eso lo trabaja otra actividad del club); pregunta por qué pasó cada cosa: el orgullo lleva a la estatua, la estatua al decreto, el decreto a la firmeza de los tres, la firmeza a los celos, los celos al horno.
El objetivo declarado de la actividad es que el niño cuente la cadena en voz alta. Por eso el último punto lo confirma usted: armarla es la mitad, explicarla es la otra.
La cantidad de tiras depende de la clase del niño: cinco para Principiantes, Corderitos y Aves Madrugadoras; siete para Abejitas Industriosas y Rayitos de Sol; las nueve para Constructores y Manos Ayudadoras. En las clases pequeñas, los eslabones del medio rotan de un día a otro.
Imprima la hoja de tiras y péguela en la nevera desordenada. Cada día, antes de la cena, el niño la ordena y cuenta la cadena en menos de un minuto. El viernes, que la cuente en el culto familiar sin mirar las tiras.
Puntos. Esta actividad da hasta 6 puntos al día: hasta 5 por la cadena armada (uno por cada tramo de pares bien encadenados, con puntuación parcial) y 1 por contar la cadena en voz alta. No llega a 10 a propósito: el juego tiene una sola mecánica y no le pegamos preguntas de relleno al final.
De dónde sale todo. Los nueve eslabones y los motivos son del capítulo 41 de Profetas y Reyes; las citas son de Daniel 3, tal como el capítulo las cita. No hay nada inventado ni aplicación de hoy en las rondas que suman.