Primero se lee. Después se despeja el tablero.
«Y fueron entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías. A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: y puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrac; y a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.» Daniel 1:6-7 (RVR1960)
«El príncipe encargado de los jóvenes cautivos» fue quien les puso esos nombres nuevos. Profetas y Reyes, cap. 39 (Elena G. de White, narrando el pasaje)
Cuatro jóvenes de Judá llegaron a la corte del rey de Babilonia. Allí les quitaron el nombre que sus papás les habían puesto y les dieron uno nuevo. Esta es la tabla que hay que saberse:
| Nombre hebreo | Nombre de Babilonia |
|---|
Fuente: Daniel 1 (Reina-Valera 1960) en BibleGateway. Los nombres se citan como aparecen en el capítulo 39 de Profetas y Reyes, de Elena G. de White.
«Los nombres de Daniel y sus compañeros fueron cambiados por otros que conmemoraban divinidades caldeas.» Profetas y Reyes, cap. 39
«El rey no obligó a los jóvenes hebreos a que renunciasen a su fe para hacerse idólatras, sino que esperaba obtener esto gradualmente. Dándoles nombres que expresaban sentimientos de idolatría […] esperaba inducirlos a renunciar a la religión de su nación.» Profetas y Reyes, cap. 39
Los papás hebreos ponían nombres con significado: en el nombre decían la clase de persona que querían que su hijo llegara a ser. Babilonia les puso nombres que recordaban a sus propios dioses. Era un cambio de nombre, sí, pero por dentro era un intento de cambiarles la fe.
Los tres aparecen en el capítulo 39 y en Daniel 1. También van en el tablero.
Usa Ctrl/Cmd + P para imprimir esta hoja: arriba queda la tabla para pegar en la nevera y abajo las 14 fichas para recortar y jugar memoria sin pantalla.
Conexión Bíblica · Profetas y Reyes cap. 39 · Daniel 1:6-7 · Club de Aventureros El Elohe Israel
| Nombre hebreo | Nombre que le pusieron en Babilonia |
|---|
Y los tres que mandaban:
Recorten por la línea punteada, revuelvan las 14 fichas boca abajo y jueguen memoria: cada pareja es un nombre hebreo con su nombre de Babilonia, o un personaje con su oficio.
Nabucodonosor mandó a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, traer jóvenes del linaje real de Judá para educarlos tres años en la lengua de los caldeos. Entre ellos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías. En la corte les cambiaron el nombre por otros que «conmemoraban divinidades caldeas»: Beltsasar, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Más adelante, Daniel pidió a Melsar, el oficial encargado de los jóvenes, la prueba de los diez días con alimento sencillo.
Una sola cosa, y bien: la tabla de identidad. Quién es quién con sus dos nombres. Esto no es un dato de adorno: en el capítulo 41 aparecen Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno de fuego, y si el niño no sabe que son Ananías, Misael y Azarías, para él son tres desconocidos que salieron de la nada.
También aprende por qué se los cambiaron, que es la parte que el examen del campamento suele preguntar.
Elena G. de White narra el mismo hecho así: «El príncipe encargado de los jóvenes cautivos» les puso esos nombres. Esa frase es de Profetas y Reyes, cap. 39, no del versículo: el que se memoriza para el examen es Daniel 1:7.
Que su hijo pueda decir de corrido, sin ver la tabla: «Daniel es Beltsasar, Ananías es Sadrac, Misael es Mesac, Azarías es Abed-nego». Pregúntele suelto en el carro o mientras comen. Cuando lo diga sin pensar, el capítulo 41 le va a caer como una película que ya conoce.
Todo lo que suma puntos en este juego es dato del capítulo 39 y de Daniel 1: los cuatro pares de nombres, los tres personajes con su cargo, la razón del cambio y lo que conmemoraban los nombres nuevos. No usamos aquí el significado de cada nombre hebreo (por ejemplo, qué quiere decir «Daniel»), porque el capítulo no lo dice: solo dice que los padres hebreos ponían nombres con gran significado.
Los puntos: hasta 2 de juego en el tablero pequeño (1 por tablero despejado en 8 volteos o menos) o hasta 3 en el grande (1 por despejarlo y 2 más si lo logra en 16 volteos o menos), y 2 de preguntas. Este juego no llega a 10 y está bien: vale lo que enseña, que es una tabla de siete filas.